El concierto de la Real Filharmonía del jueves 11, por lo tradicional de la fórmula -obertura, concierto, sinfonía-, la seguridad de los autores y la popularidad de las obras programadas parecía destinado a evitar sobresaltos. Pero erraba quien pensara que podría resultar aburrido. Siendo obras delicadas pero preñadas de emoción necesitaban para nacer los cuidados previos de una lectura ordenada y la tuvieron de Osorio y Ros Marbá. Pero también la fuerza de una recia partera que lograra sacarlas del seno de la partitura para exponerlas al sentimiento del público. Ambos músicos colaboraron mano a mano en el empeño: durante el transcurso del Concierto nº 4 de Beethoven, no pude por menos de sentir que Osorio prodigaba imágenes relacionadas con el agua. Sus manos fueron como un mecanismo hidráulico capaz de rociar, gotear ordenadamente,…
Comentarios