Bien, digamos de entrada, y para comenzar, que Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) es uno de los más grandes compositores de todos los tiempos; no se vaya a pensar el lector que tanto la obra de Bernhard Lang como esta reseña puedan constituir ataque o reproche alguno a la figura del genio de Salzburgo, el cual me parece fuera de toda duda a estas alturas de la historia. El problema en cuestión ahora no es tanto la genialidad de sus obras musicales, sino el abuso mantenido que de su catálogo se viene realizando día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año, en los conservatorios, auditorios y medios de comunicación de todo el orbe musical.Sin ir más lejos, y por poner un ejemplo que me resulta especialmente cercano -y sangrante-, la orquesta de mi ciudad, en su apenas una década de existencia, ha interpretado ya más de…
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