Hasta el comienzo de la ‘Nachtmusik I’ (segundo movimiento) de la Sinfonía nº 7 de Gustav Mahler parecía que la noche no iba a mostrar ningún encanto, ya que la primera parte del concierto fue como para olvidar, como más abajo se describirá brevemente, y el primer movimiento de esta Séptima mostró las carencias que la OSCYL puede llegar a presentar en un repertorio como éste. Habría que plantearse seriamente y sin dilación qué hacer con unos primeros violines de presencia exigua, sin cuerpo, que desaparecen a las primeras de cambio cuando suenan dos maderas. Esto es algo que tiene remedio, o al menos posibilidad de mejora. Y no estoy discutiendo la calidad individual de los músicos, que seguramente será alta, sino su resultado como conjunto. Todo el primer movimiento, con lo anterior, resultó desequilibrado, confuso, lleno de salidas de…
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