Durante la interpretación de la obra de Bach pudimos respirar el mismo clima que el día anterior, aunque mucho más intenso y concentrado debido a la entidad y el pathos de la obra en cuestión. Como era de esperar, La Pasión según San Juan, de Bach, aburrió a una parte del público que abandonó la sala en el descanso. Y es que, como di a entender en la anterior crítica, el fin último para el que fue creada esta música no es el del simple entretenimiento, sino promover en el oyente, por medio de la disposición de los recursos musicales, un estado de reflexión y meditación. Recursos que, indistintamente del credo que se profese, evocan y recrean emociones en las que lo numinoso se hace presente, situándonos en un contexto en el que las diferencias se disuelven. También es cierto que debe existir una actitud, una predisposición por nuestra…
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