Momentos previos al concierto, mientras esperaba en el abarrotado recinto del hall del Auditorio la ocasión de acceder a la sala sinfónica, pude escuchar el comentario de una señora que afirmaba algo como: “Hoy es el gran día”. Su frase resumía muy bien el sentimiento de muchas de aquellas personas que pululaban de aquí para allá mostrando, además de su palmito, ese curioso nerviosismo asociado a un acontecimiento como aquel, en el que nos disponíamos a escuchar a una de las mejores orquestas del mundo, sí, aquella que es protagonista de los conciertos de año nuevo, interpretar “la banda sonora de la Tetralogía”, nada más y nada menos. Aquella noche se dieron todas las condiciones que garantizaron el lleno absoluto de la sala del Auditorio y, por lo tanto, el éxito mediático del que tan necesitado estaba el Festival. Gran orquesta, gran…
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