Siendo consecuentes con el espíritu de sus fundadores la orquesta alemana iniciaba su actuación con la promoción de la música contemporánea, dedicando la primera mitad del concierto a la interpretación del estreno absoluto de Spectra Sonoris, de Raquel Cristóbal -obra encargo del Festival- y del Concierto para dos pianos y orquesta de Luciano Berio. Como sucedió en otras ediciones, en las que el Festival ha abierto sus puertas a la nueva creación, las reacciones de disgusto y malestar volvieron a aflorar en gran parte del público asistente. Un año más, se hacían la misma pregunta: ¿por qué se desperdiciaba la ocasión de contar con tan buenos intérpretes para este tipo de música? Es de justicia alabar la ocasión que el Festival otorga a los nuevos creadores de dar a conocer sus trabajos. Pero, si hemos de ser sinceros, el planteamiento de…
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