Curioso programa este en el que se intercala una obra de Boulez compuesta en 1975 -maravillosamente interpretada por la flautista Chiara Tonelli y otros ocho músicos de la orquesta- con tres de Mozart. Como conjunto coherente la verdad es que no funcionó muy bien, pero sí añadió variedad e interés a una velada musical cuyo protagonista era Mozart y, más aún, la especial visión que Daniel Harding tiene del de Salzburgo, absolutamente personal. La Obertura de Don Giovanni, sin embargo, no mostró grandes rasgos de estilo, y sí cierto fastidioso predominio de maderas sobre cuerdas que sería rápidamente subsanado en la siguiente obra, el Concierto para piano n.º 27, donde tanto pianista como director lograron una simbiosis mágica, de inmaculada y clarísima coordinación. Los tiempos algo morosos de Harding favorecieron la articulación…
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