Para el segundo concierto de la orquesta norteamericana contábamos con el aliciente añadido que supone asistir a la actuación de Leonidas Kavakos, uno de los violinistas más interesantes de la actual propuesta de jóvenes intérpretes de este instrumento. Su participación en el Festival cumplió, de alguna manera, con las expectativas puestas en él. Digo de alguna manera, porque la templada interpretación del Segundo concierto de Bartók no fue más allá del simple buen entendimiento entre solista-orquesta, necesitando la lectura de un mayor calado expresivo en determinados pasajes de la obra. Necesidad, evidente en buena parte del desarrollo del primer tiempo, con una tenue pronunciación del tempo, la misma debilidad que afectaría a la exposición de las sucesivas variaciones del segundo movimiento. Circunstancia ausente, por fortuna, en el…
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