No hace mucho que escuchamos a Leif Ove Andsnes en el Palau la Sonata nº 13 de Beethoven. Fue en la sala de cámara, la Rodrigo. Resulta evidente que la acústica de ese espacio comparada con la de sala Iturbi, de mayores dimensiones, es diferente. Pero por lo demás, si dejáramos al margen estas cuestiones de la física, seguramente coincidiríamos en que el pianismo del noruego es muy diferente al del nacido soviético y, tras pasar por Israel, nacionalizado estadounidense.Yefim Bronfman instala su toque en una cualidad diríase que dulce, incluso por muy determinante que sea su empeño. Su apariencia corporal, grande, un tanto a lo Sokolov, cuando se afinca en la banqueta se sublima por los dedos, que adquieren una pureza feérica. Hombros y brazos sujetos, antebrazos y muñeca un punto más libres, rinden vasallaje a unos dedos de perlada…
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