Ya se dijo en este diario anteriormente que cuando la Orquesta Joven de la Sinfónica de Galicia se pone en manos de un director que verdaderamente merece el calificativo de maestro, en toda la extensión del término, se suele asistir a conciertos de alto voltaje. La del día 14 fue una de esas ocasiones en que el talento innato de la formación brilló en todo su esplendor por obra y gracia del maestro Alberto Zedda.Decía Julián Carrillo en su crónica del último concierto del director italiano con la Sinfónica de Galicia unos días atrás que Alberto Zedda “é cousa nosa”. Y en efecto, su participación constante en la vida musical coruñesa se remonta ya a toda una década, en la que se lo ha podido ver en los más diversos cometidos, siempre con el mismo resultado: éxitos clamorosos, basados en unas lecturas plenas de criterio, de orden, de…
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