Levante hace de Poniente. El Cabo de la Nao de Cabo de Finisterre. La niebla difumina los contornos valencianos. Circulan mágicas leyendas. El Golfo de Valencia (¡ay, los golfos!) quiere robarle el título a la Costa da Morte. Como en un relato de Cunqueiro, grandes cuervos de traje negro cuentan historias de tesoros ocultos. Cada día es una fiesta de la empanada. Y ahora hasta resulta que políticamente ambas regiones se convierten en alfa y omega, omega y alfa, de la pinza popular de las Españas. Pero lo más singular de la simbiosis es que en esta Valencia nuestra realmente cuesta saber si las escaleras se suben o se bajan. ¡Che, qué carallo!En estas estamos cuando llega Riccardo Chailly y se apunta a la confusión general. Lo mismo viene que no a sustituir a Maazel, quien puede que haya cancelado su participación en Fausto por estar…
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