Comenzó la velada con una colocación espacial particular de las cuerdas de la orquesta. De izquierda a derecha se podían encontrar en primer plano: los primeros violines (en su ubicación natural), los violoncelos (ocupando por lo tanto el espacio habitual de los segundos violines) que llegaban hasta el centro de la orquesta, después seguían las violas y por último los segundos violines (enfrentados pues a los primeros). Los contrabajos estaban ubicados a la izquierda del director.En primer lugar, destacar la magistral dirección de Thielemann, quien, tal vez bebiendo de fuentes milagrosas (Furtwängler, Celibidache, Jochum, etc.), recordó a los grandes genios de la dirección contemporánea del área germánica y centroeuropea y permitió a los oyentes poder apreciar la enorme belleza del sonido que es capaz de entregar esa auténtica joya de la…
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