En días sucesivos, cuartetos estables, del IIMCM, y cuartetos de estudiantes de la escuela Reina Sofía, nos interpretaron seis cuartetos y fue nuevamente fascinante observar como la veteranía influía en el quehacer de los grupos, y como a veces la espontaneidad de los conjuntos de alumnos les ganaba en ímpetu, cuando no siempre en calidad, que también la hubo, en todos los casos. Una cosa es indiscutible: la disciplina de tocar cuartetos es indispensable en la formación de un músico de cuerdas, y el hecho que esto no se hace con intensidad en los conservatorios españoles es uno de los factores responsables del déficit de profesionales que padecemos. Acabo de enterarme que en la ya consagrada ‘London International String Quartet Competition’ en su 11ª edición, participarán tres de los cuatro cuartetos actualmente estudiando en Madrid, más…
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