Todos hemos utilizado en alguna que otra ocasión la expresión "no tengo palabras para". Independientemente de la sensación de torpeza que pueda transmitir esta muletilla, no se debe olvidar que en muchas ocasiones, y sobre todo en las que atañen a intentos de recrear situaciones o hechos artísticos, responde a una situación real que es la de la enorme limitación del lenguaje oral y escrito como elemento descriptivo de sensaciones.Fue Bettina Brentano, entre cuyas amistades se contaban Beethoven y Goethe, la que intentaba convencer a todo el que quería escucharla de la ineptitud del lenguaje para dar forma poética a ningún sentimiento.Anoche, viendo y oyendo al Cuarteto Alban Berg, fue una de esas ocasiones en las que el lenguaje no es suficiente para expresar las sensaciones. Incluso acudiendo a las cascadas de adjetivos faltaba algo que…
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