Era una noche con doble significado histórico. Por una parte se iniciaban los eventos musicales del Festival Puccini de Valencia y por otra se celebraba la primera escenificación de una ópera en el Palau de la Música que, como es sabido, no es esencialmente un Teatro de ópera, lo cual obligó a una remodelación parcial de las instalaciones. Tal vez debido a las inclemencias metereológicas la velada arrancó mal, con un conato de pitada, palmas y pataleo iniciado a las 21 horas y 10 minutos ante el retraso en el comienzo, debido, supongo, a la dificultad de protocolo para acomodar a tanta personalidad del mundo político que, como casi siempre, llegaron con retraso. Muy hábil y oportuna la intervención que, en nombre de la alcaldesa, rindió un homenaje al fallecido Alfredo Kraus quien poseía especiales vínculos con Valencia y que finalizó…
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