De los dos conciertos ofrecidos por la OSRTVE, únicamente pude asistir al primero de ellos, que no supuso ninguna novedad en cuanto al bajísimo nivel de la orquesta, demostrado sin ambages, y que por lo tanto no distaría mucho del segundo, con otro director tan temible o más, que el primero, Lucas Pfaff.Hay veces, que el crítico no puede por más que lo intente, dejar de sesgar su apreciación musical y definirse, aunque esto conlleve consigo un riesgo de imparcialidad muy elevado. Digo esto, porque desde aquel descubrimiento en la XXXVI Semana de Música Religiosa de Cuenca, cuyo estreno absoluto, era una composición de título llamativo, Inti Wata, perteneciente a un joven que se hace llamar Carlos Galán (1963) sentí una irresistible afinidad con los planteamientos ejemplificados en aquella obra. Para hablar de Galán es condición sine qua…
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