Dentro de la generosa tanda de conciertos reservados a la tarde por el Festival de Alicante, encontramos un variado abanico donde tiene cabida lo mejor y lo peor, y ya es decir, de todo lo que ha dado de sí la edición de este año.Se comenzaba el domingo 19 con un recital pianístico confiado a Elena Riu, considerada o al menos así conocida, como una especialista intérprete de la nueva música new age. De lo mejor, las sencillas y emotivas Variaciones de Paert o las diminutas Night pieces del australiano Sculthorpe, a lo aburrido, una interminable reflexión sobre la liturgia ortodoxa de la Pascua de Resurrección, servida por generosidad de Tavener, o una brevísima e incordiante en sus fortissimos y pianissimos sin explicación, homenaje a JFK del excesivamente laureado MacMillan.Lo menos que se puede pedir son unas versiones correctas, pero…
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