Ignoro el conocimiento que Bröggen tendrá de la idiosincrasia valenciana. Así que no puedo saber si su versión de la Misa en si menor del domingo pasado fue un desafío consciente o inconsciente hacia el público del Palau. Mucho gustan por aquí los excesos sonoros y los desbordamientos de las pasiones (mascletadas y certámenes de bandas, por ejemplo). De esta guisa, las versiones historicistas, históricamente fundadas, o como quieran llamarse, que llevan en candelero ya demasiados años, tantos como para que aburra el mantenimiento de la polémica que suscitan, bordean en esta tierra el límite de la sospecha. Cuando el concierto hubo acabado, muy rápidamente, tras un aplauso cortés, abandonaron la sala muchos de los congregados en el sector del anfiteatro. Sin embargo fueron mayoría los que, permaneciendo en la sala, reconocieron que se…
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