En esas encuestas sobre los hábitos sexuales de la población occidental que periódicamente circulan por ahí, creo recordar que los franceses aparecen entre los ciudadanos más adictos a la práctica de los ejercicios amatorios. Pues bien, al menos por lo demostrado el martes en el Palau, se les debe de ir toda la fuerza en ello. Quizá fue el cansancio ocasionado por tanta actividad el motivo por el que la Orquesta Nacional de Lyon se mostró un poco asténica en su faena. Como buena amante, supo exhibirse visualmente seductora, muy nutrida y turgente. Anunciaba, además, un repertorio en el que se la suponía experta. Sin embargo, cuando entró en materia, descuidó la carne y se puso a cultivar el espíritu. Total, que el calentón no pasó a mayores y la insatisfacción se tradujo en hastío.He de confesar que de no haber sido por el refrendo de mi…
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