La zona colonial de Santo Domingo es uno de los más bellos lugares que tiene esta ciudad. Caminar por sus calles, rodeado de casas, templos y fortalezas es todo un acontecimiento para alimentar el espíritu. Sin embargo, esas bellezas arquitectónicas muy pocas veces tienen condiciones apropiadas para convertirlas, así como así, en salas de conciertos. El pasado jueves 25 de mayo, La Casa de Bastidas acogió el cuarto programa de la Temporada 2000 de Música de Cámara. La mudanza, a la que fuera mansión de Don Rodrigo de Bastidas, se debió, según se supo, a la imposibilidad de acarrear el piano Petrof que posee esa Casa a la del vecino Borgella, que es donde se vienen realizando los conciertos de esta temporada. Ese insalvable escollo, esa crisis sin parangón provocada por la imposibilidad de realizar el ciclópeo esfuerzo de trasladar un…
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