Si no me fallan las cuentas, desde el 2 de junio de 2005 la Real Filharmonía de Galicia no engordaba su plantilla para dar un concierto con los alumnos (y ex alumnos) de la Escola de Altos Estudos Musicais. En aquella ocasión hicieron una Octava de Bruckner memorable. Para esta noche, en su momento circuló el rumor de que, de nuevo, el concierto iba a ser monográfico, y también a base de droga dura: Richard Strauss. Sin embargo, por las razones que fueren (imagino que sería cuestión de disponibilidad de efectivos suficientes), del bávaro sólo quedó una obra en cartel, conformándose entonces un programa variopinto.Como variopintos fueron los resultados, ya adelanto que excelentes en la segunda parte, y no tanto en la primera. A pesar de la cuadrícula de su compasillo continuado, el preludio de Los Maestros Cantores no es sólo la marcha…
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