De las cinco obras programadas, tres se escuchan casi nunca: Fantasiestücke op 88 de Schumann, Sonata para violoncello solo de Ligeti, y el Trío op 114 de Brahms. Por ello, el esfuerzo de programarlas es doblemente loable, y si a todo esto añadimos aún la gran calidad de la interpretación, aumentando el placer de la escucha de obras prácticamente desconocidas, podemos considerarnos muy afortunados. En efecto, de las Fantasiestücke (Piezas de Fantasía) op 88 para trío con piano, cuatro de ellas fueron para mí una total novedad. Después de escucharlas me lo explico: con excepción de la tercera pieza, las demás tienen pasajes de un academicismo exagerado, o de un desequilibrio sonoro entre cuerdas y piano. La tercera pieza se llama: Duett (Dúo)-Langsam und mit Ausdruck (lento y con expresión), y en efecto hay un diálogo entre el violoncello…
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