Última colaboración de Petrenko con la Orquesta Sinfónica de Castilla y León en esta temporada y de nuevo un gran concierto como resultado, más irregular que en otras ocasiones seguramente por la heterogeneidad de los estilos con que el director ruso debía medirse. Así, las interpretaciones de las tres Danzas de la Suite nº 2 de El Sombrero de Tres Picos pecaron de superficialidad en el tratamiento de los timbres orquestales. Faltó finura en la modulación dinámica, y los contrastes, tan violentos, me parecieron un poco ajenos al estilo que le puede ir mejor a esta música. Además, los desequilibrios entre familias de la OSCYL obligan a ciertas precauciones cuando la información melódica reside en la cuerda aguda, exangüe por momentos ante las arremetidas de percusión y metales en la Jota. Pese a todo, esta interpretación desbordó energía…
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