En el concierto que ofreció, el viernes 8, en la Galería Nacional, el Cuarteto Alma labró interpretaciones muy musicales y atildadas de dos obras maestras del género del cuarteto de cuerdas: el Cuarteto n° 15 en re menor KV 421, de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), lumbrera del clasicismo vienés, y el Cuarteto n° 12 en fa mayor opus 96, de Antonín Dvorák (1841|-1904), figura máxima del posromanticismo bohemio.Desde su última presentación hace unos meses, el grupo ha adquirido mayor prestancia interpretativa y cohesión instrumental; por igual, la sonoridad ha ganado en lisura y consistencia.En particular, resaltaron los tonos tersos que Lourdes Lobo, primer violín, obtuvo de su instrumento, un Vuillaume de reciente adquisición. ¡Sería maravilloso si todos los talentosos integrantes del Cuarteto Alma contaran con instrumentos de esa…
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