Esta vez, con los detallados y precisos comentarios hechos autorizadamente por Juan María Solare, en las notas de programa para el concierto, me queda muy poco por agregar. Efectivamente, como destaca Solare, hay un hilo conductor válido para las obras ejecutadas: Viena, que no obstante la variedad que ofrece la música del siglo veinte, asoma de la manera más insospechada: hay un cierto 'charme' vienés que aflora y nos embauca.La primera obra, de G. F. Haas (1953), compuesta en 1994/5 y que dura algo más de diez minutos, forma parte de un conjunto de diferentes versiones, para otras tantas combinaciones instrumentales. La versión que oímos prevé viola, violoncello, contrabajo, flauta baja, clarinete bajo y dos percusionistas. El título de la obra total Einklang freier Wesen (unísono de seres libres) y el subtítulo de lo escuchado “aus…
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