Un monográfico de Richard Strauss supone un reto para cualquier orquesta y más para un grupo como la Sinfónica de Castilla y León, que no frecuenta estas complicadas partituras. Y es que parece que la música del compositor alemán pide otro tipo de sonido, el que normalmente puede partir de grupos más formados en una tradición naturalmente asentada por grandes maestros del pasado que frecuentaran estas músicas, caso de las orquestas estadounidenses o británicas, o bien directamente por el peso de la proximidad y de directores que incluso tuvieron relación directa con el autor –lo que tampoco es garantía de éxito–, como ocurre con las grandes formaciones centroeuropeas. Jesus López Cobos intentó mostrar –y méritos no le faltan– el orden y la precisión imprescindibles para tener un punto de partida fiable en la música de Strauss, pero hay…
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