Desde el estreno de la Novena de Beethoven hasta el de la Sinfonía nº 1 de Johannes Brahms, Karlsruhe 4 de noviembre de 1876, tuvieron que pasar más de cincuenta años de un paulatino y lacónico declive del género. Tan sólo Felix Mendelssohn Bartholdy y Robert Schumann mantuvieron su pulso vital en los años treinta y cuarenta del siglo: el primero estrena su Sinfonía nº 1 siete meses después de que lo fuera la Sinfonía Coral del de Bonn (7 de mayo de 1824) y el segundo, su revisada Sinfonía nº 4 –era la segunda, escrita diez años antes–, el 30 de diciembre de 1852. Tres obras, de inicio o conclusión del catálogo sinfónico de sus respetivos autores, que tienen en común la tonalidad de do menor, el llamado “modo do menor” beethoveniano.Conocidos de antemano estos datos, las conjeturas y preguntas en torno a la sinfonía en general, y a las…
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