DVD - Reseñas

Cinemúsica

Paco Yáñez
lunes, 29 de junio de 2009
Olga Neuwirth: Music for Films: The long rain; Canon of funny phases; ...durch Luft und Meer...; Symphonie diagonale; The calligrapher; ...miramondo multiplo...; ...disenchanted time...; No more secrets, no more lies. Eric Génovèse, Bob Hevis, Wolfgang Hübsch y Dennis Kozelue, narradores. Georgette Dee, canto. Donna Wagner, clarinete. Saša Dragovic, Håkan Hardenberger y Andreas Kretz, trompetas. Grete Deppe y Benedikt Leitner, violonchelos. IEM Graz, Romain Kronenberg (IRCAM), Olga Neuwirth y Peter Böhm, electrónica. Klangforum Wien. Ensemble Modern. Wiener Philharmoniker. Pierre Boulez, Sylvain Cambreling, Johannes Kalitzke, Franck Ollu y Peter Rundel, directores. Barbara Fränzen y Peter Oswald, productores. Dos DVDs DDD de 175:22 minutos de duración grabados entre los años 1991 y 2007. Kairos 0012772 KAI. Distribuidor en España: Diverdi.
0,0004101 La compositora austriaca Olga Neuwirth (Graz, 1968) ha pasado, en apenas unos años, de ser una verdadera ‘enfant terrible’ de la música actual a ser toda una ‘niña mimada’ de la intelligentsia de su país, donde su obra goza de una difusión más que notable. Su presencia habitual en los atriles del Klangforum Wien es un buen ejemplo de ello, como lo es también el número de compactos editados por el sello Kairos, que nos muestra ahora otra de las facetas de esta inquieta artista multimedia: su creación audiovisual.

El interés de Olga Neuwirth por este género expresivo no es nuevo, y ya en su época de estudiante de Teoría y Composición Musical en San Francisco (1985-86) cursó paralelamente Teoría del Cine (así como Pintura) en el San Francisco Arts College de la vibrante ciudad californiana.

Según Stefan Drees, entre las influencias que nutren el audiovisual de la compositora austriaca se encuentran figuras clave del cinematógrafo (enfatizo aquí el uso bressoniano del término) contemporáneo, como el propio Robert Bresson, Jean-Luc Godard o Chris Marker, entre muchos otros; tanto por sus discursos teóricos, como por su complejidad formal, o por el desarrollo de un estilo cinematográfico a camino entre lo documental y lo ficticio. Así mismo, el elemento sinestésico juega un papel crucial en la obra fílmica de Olga Neuwirth, con una cuidada relación entre el color y el sonido.

La mayor parte de las obras recogidas en estos dos generosos DVDs son mediometrajes y cortometrajes surgidos como idea de la propia Olga Neuwirth, si bien en algunos casos es ella misma quien se pone detrás de la cámara, incluso completando el trabajo de dirección y edición, mientras que en otros deja esos puestos a diferentes realizadores con los que colabora estrechamente en la concepción final del producto. Este último es el caso de The long rain (1999-2000), creado entre la compositora y el cineasta austriaco Michael Kreihsl. Basado en un relato de ciencia ficción extraído de la colección The Illustrated Man (1951), de Ray Bradbury, en el filme la tripulación de una nave espacial llega a un planeta constantemente lluvioso en el que intentan buscar refugio, un lugar seguro en el que van a proyectar buena parte de sus recuerdos, los cuales parecen componerse de una interpretación musical filmada en sepia, que se alterna con las imágenes en color de los desorientados expedicionarios, al tiempo que entre ellos crece la tensión y se intercalan incluso imágenes reales de guerra (en apariencia tomadas de la primera Guerra del Golfo). A pesar de los ilustres referentes galos citados por Stefan Drees, el único asomo del cine francés en esta obra sería la división horizontal tripartita de la imagen que lleva a cabo en numerosos momentos Michael Kreihsl, y que nos remite al célebre Napoleón (1927) del pionero Abel Gance. Otros referentes cinematográficos que asoman, aunque muy tímidamente, son los de Werner Herzog y Andréi Tarkovski; el primero por la deriva psicológica degenerativa del grupo, a lo Aguirre, der zorn Gottes (1972), y el segundo por ciertos códigos visuales que funcionan como ecos de ese monumento que es Stalker (1979), con la búsqueda de la ‘habitación’, la fusión con la naturaleza del hombre perdido, la insistencia de la lluvia o ciertos aspectos de composición. Como en el film del ruso, una suerte de stalker, aquí el trompetista Saša Dragovic, del Klangforum Wien, va a guiar al único de los expedicionarios que sobrevive hasta la anhelada meta, hasta esa ‘zona’ en la que se reencuentra con lo cotidiano y con la música, parte de un proceso de abstracción que domina el final de The long rain en sus minutos más interesantes, pues a pesar de tan ilustres referencias convocadas, la sensación que nos deja este mediometraje dista mucho de la calidad artística de los mencionados maestros. La música, sobre todo en los pasajes en color a través de la lluvia, tiene una presencia desmedida, incluso molesta; mientras que en los planos en sepia adopta un carácter meditativo más interesante.

Canon of funny phases (1992) está basado en un relato de Leonora Carrington, y se compone como una pieza de dibujos animados elaborada por Flora y Olga Neuwirth junto con Peter Schmiedt. Sus creadores utilizan un breve cortometraje de apenas un minuto de duración, que se va fugando por las distintas ventanas en las que dividen la pantalla, en bucles reiterativos a los que se asocia una música que se va superponiendo del mismo modo, a partir de un ensemble de dos violonchelos, clarinete y trompeta. La saturación de imágenes y la simultaneidad conducen a esta pequeña historia hasta el paroxismo, en un trabajo sin mayor relevancia fílmica ni musical.

...durch Luft und Meer... (2007) es una obra de mayor entidad, en la que tanto la música como la imagen están a cargo de la compositora austriaca. Se basa en una serie de imágenes del mar y del cielo, fundamentalmente de costas árticas dominadas por un paisaje helado(r), con ligeros asomos de zonas portuarias iluminadas en plena noche como única presencia humana. Los diferentes planos del mar, la costa y las nubes, todos ellos muy estáticos, se intercalan con la serie de dibujos Snow crystals (1962), a cargo de W. A. Bentley, en los que se muestran diversas cristalizaciones de nieve en diferentes fases y apariencias. Por momentos, las tomas aéreas de la Tierra, alternadas con las ocho figuras hexagonales de Bentley, dan la sensación de una versión ‘terráquea’ (sin tintes ni deformación) del viaje sideral tras la puerta espacial de esa obra maestra que es 2001: A space odyssey (1968), del inolvidable Kubrick (aunque también sin la genialidad de esas escenas). En lo musical, ...durch Luft und Meer... se construye a partir de las tres Instrumental-Inseln (1997-2000) que Neuwirth compone como interludios para su Bählamms Fest (1997-1999), y que fueran grabadas también para Kairos (0012242 KAI) por Sylvain Cambreling en su día -en el que fuera primer CD de Olga Neuwirth para el sello vienés-. Música de base electrónica con componente instrumental, como en tantas otras ‘bandas sonoras’ de estos DVDs asoman modelos espectrales, sonidos muy atmosféricos de carácter gélido, entre los que se cuelan algunos ecos de otro referente ineludible de lo musical en el cine, como lo es el Blade Runner (1982), de Ridley Scott, con ‘alma sonora’ de Vangelis.

En el año 2006, Olga Neuwirth puso acompañamiento musical al filme silente Symphonie diagonale (1924), obra postrera de Helmuth Viking Eggeling (1880-1925). La película se encuentra en la línea de los trabajos visuales cinemáticos de directores como Walter Ruttmann, Hans Richter o Ludwig Hirschfeld-Mack, enclavados en una forma de comprender el cine de manera muy abstracta, como diera buena muestra el Opus I del citado Ruttmann. Sobre las figuras mayoritariamente geométricas de Eggeling, Neuwirth compone una música muy mecánica, rítmica y algo rígida, en paralelo a las imágenes, de por sí muy reiterativas, constantemente en proceso de construcción-deconstrucción y proliferación-involución. La compositora austriaca apuesta por la acumulación rítmica, y si bien hay pasajes de interesante coordinación acústico-visual, muchos de los motivos pictóricos no tienen la misma continuidad en lo musical, con lo que la relación se ve fragmentada y dispersa.

The calligrapher
(1991) es una muy breve y hermosa pieza de animación encargada -y rechazada- por la BBC 2 Ident, que seguramente tendría como destino ser una de esas cortinillas televisivas cada día más perdidas en la mayoría de las cadenas televisivas (aunque honrosas excepciones sigue habiendo, como la del canal franco-alemán ARTE), cada día más pobladas de publicidad y telebasura. Si le podemos poner un pero es que resulta muy entrecortado en su factura, al insertar varios planos en negro a lo largo de esta animación a cargo de Brothers Quay.

...miramondo multiplo...
(2006-07) es una de las propuestas más interesantes y bellas de esta edición, y recoge el trabajo que Olga Neuwirth presentó en su instalación para la ‘Documenta XII’ de Kassel, en el año 2007. La música homónima ...miramondo multiplo..., concierto para trompeta y orquesta de la compositora de Graz, sirve de base para una imagen en la que un cristal traslúcido se convierte en una partitura sobre la que una mano (supuestamente de Olga Neuwirth) va escribiendo una de las páginas de dicho concierto, haciéndonos partícipes de su progreso y de sus borrones (lápiz y goma, escritura y borrado, son parte consustancial de esta ‘música visual’), de su escritura y de sus renuncias (la importancia de la renuncia en el arte, tema capital de otra joya del cine contemporáneo, de ese El sol del membrillo que en 1992 rodó Víctor Erice sobre el trabajo de Antonio López). Este proceso de creación, de soledad aquí compartida por medio del cristal, dejando visible tan sólo el punto de unión entre compositora y público a través de los pentagramas, tiene ilustres precedentes en películas documentales sobre la pintura del siglo XX, como el film Jackson Pollock (1951), de Hans Namuth y Paul Falkenberg, o Le Mystère Picasso (1955), de Henri-Georges Clouzot. La poética de esta propuesta se complementa con un ‘vuelo’ de notas sobre la partitura vítrea, a modo de nubes que recorren la composición, portando nuevos ecos y aromas a una música muy sugerente, estática y espectral.

...disenchanted time... (2005) es, junto con ...miramondo multiplo..., la propuesta artística más sólida y relevante de Olga Neuwirth en el terreno audiovisual. La obra fue pensada como parte de la instalación ...le temps désenchanté ...ou dialogue aux enfers (2005), destinada a la plaza Igor Stravinsky de París, donde se encuentra situado el IRCAM, que participa en ...disenchanted time... con apoyo en la música electrónica. La pieza de Neuwirth parte del filme silente Paris qui dort (1925), de René Clair, en el cual un científico descubre la forma de detener la vida de la capital gala, cuyas imágenes cotidianas vemos congelarse en diversas localizaciones parisinas. Ese procedimiento, el del juego con el curso y la velocidad del tiempo, es la base del trabajo de una Olga Neuwirth que, partiendo de unas fotografías de París (imágenes que, de inmediato, nos remiten al subyugante photo-roman La Jetée -1962-, de Chris Marker), compone todo un retrato del tempo de la capital francesa, a través de tomas del Sena, Notre-Dame, Trocadero, Louvre, Elíseos, Concordia, y diversas plazas y puentes parte de nuestro más asentado imaginario colectivo. La narración de una serie de textos de Ray Bradbury, Anna Lesznai y Thomas Venclova ejerce de vórtice temporal para llevarnos a procesos de ralentización, congelado o aceleración del tiempo en los espacios parisinos; proceso que se acompaña de cambios en el color de la película -que pasa de un monocromo en gris o azul al color natural, y viceversa-, y de diferentes accelerandi y ritardandi en la banda sonora, íntimamente ligada a la imagen. Este ensayo visual de Olga Neuwirth pone el acento en los ritmos de vida actuales, en su sentido y carácter histórico, así como en la neurosis que en tantas ocasiones mueve la vida de la ciudad, con puntos álgidos en una serie de bucles acústico-visuales en los que la austriaca superpone diversas tomas hasta el paroxismo de lo frenético. Ello se va contraponiendo con planos prácticamente estáticos, acompañados de un sonido grave y magmático, cuyo contraste con las fases aceleradas nos va conduciendo, poco a poco, hacia una imagen en tempo real con sonido ambiente de las calles parisinas, donde sus habitantes nos devuelven a la (ir)realidad que habitamos día a día; un tiempo seguramente más cotidiano, aunque no necesariamente el único de los posibles...

No more secrets, no more lies (2005) me ha parecido una de las propuestas más insustanciales de este doble DVD. Con imagen fija de una figurante en un paseo frente al mar, en esta pieza escuchamos a Georgette Dee entonar canciones llenas de ecos del cabaret berlinés de entreguerras, acompañadas en lo instrumental por el Ensemble Modern y una base electrónica que pone ambientes diversos tanto a la imagen como a las palabras de Leopardi que podemos leer insertadas, con realización en vídeo de Dominique Gonzales-Foerster e idea de la propia compositora.

Como se puede ver en la ficha técnica de esta reseña, el elenco de artistas que dan cuenta de las versiones musicales es de impresión, con conjuntos de primer nivel como el Klangforum Wien, el Ensemble Modern y la Wiener Philharmoniker, acompañados de destacados solistas vocales e instrumentales, y conducidos todos ellos por maestros de la talla de Pierre Boulez, Sylvain Cambreling, Johannes Kalitzke, Franck Ollu o Peter Rundel, con lo cual las garantías son máximas, como ya conocíamos de algunas versiones previamente grabadas y reutilizadas ahora junto al soporte en vídeo.

Las tomas sonoras son, en general, muy buenas, como la calidad de imagen, que se presenta en formato original 4:3 PAL y en Región 0. Se echan de menos, como ya sucediera en el lanzamiento de Begehren -también Kairos-, subtítulos que acompañen a las películas y a la ‘conferencia-performance-humorada’ de Olga Neuwirth, que, como bonus, acompaña a estos DVDs de casi 3 horas de duración. Se incluye un amplio libreto con especificaciones técnicas, textos de Stefan Drees y Elfriede Jelinek, además de un catálogo completo de la obra de Olga Neuwirth, cuya extensión y heterogeneidad producen cierto vértigo, y en el que, como en estas obras audiovisuales, se unen trabajos notables con piezas ciertamente intrascendentes. En todo caso, dada la situación de buena parte del sector cinematográfico, nunca está de más conocer estas propuestas con marcado sello de autor(a).

Estos DVDs han sido enviados para su recensión por Diverdi.
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