El lunes 4 de octubre entre los muchos ciclos musicales que se ofertan en Madrid, comenzaba en el Centro Cultural Conde Duque, uno en que aún tienen cabida los nervios, los pequeños errores y la timidez e inexperiencia al saludar. Se trata de uno de esos ciclos de "jóvenes intérpretes", bajo el terrible lema de "locos por la música" (¿por qué los jóvenes deben soportar esto? ¿Para cuando un recital "Gruberova, me pirro por la coloratura?")El público abarrotó el aforo para apoyar a estos músicos, sin acceso todavía a los grandes escenarios. Entre los presentes se encontraba lo más variado de la sociedad, desde el entendido medio a la estupenda espectadora que, ineludiblemente toca en la fila de atrás, y comenta (en voz alta, por supuesto) las partes de la suite de Carmen con total impunidad; usando frases como "Toreador! Toreador!", "Me…
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