Casi dos horas de jazz moderno, con apenas un breve intermedio, con cuatro obras tocadas casi sin solución de continuidad en cada una de las dos partes del concierto, y luego una propina. Y en cada una y todas las obras, la presencia de un joven varón, de trece años, tocando la trompeta, con expresividad, afinación perfecta, buen sentido del ritmo, capacidad de improvisación…..como un veterano. ¡Increíble, pero cierto!Así he adelantado lo más llamativo de este concierto, que tuvo mucha calidad, por la actuación del conjunto y -como es costumbre en este género de música- los solos de los integrantes, ante todo trompeta, saxo y piano, pero también del contrabajo. Solamente la batería actuó apenas por instantes como solista: su gran calidad residió en el eficaz acompañamiento rítmico en todo momento. A pesar que había atriles para todos…
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