Buena medicina para un escéptico como yo, el espectáculo matinal ofrecido el domingo 17 en el Teatro Real. Era el concierto de presentación de la Orquesta Sinfónica de Madrid en esta tercera temporada del coliseo operístico madrileño. No sé cómo sería el sábado por la noche, supongo que bien, porque a la mañana siguiente, todo salió que ni pintado. La poca unidad que se veía en el vestido de los artistas ?de noche el coro, de día la orquesta, de día el director y de noche los solistas?, reproducida hasta el caos en el público, contrastó con la unanimidad de la interpretación de los músicos y con la unánime aprobación del público al final del concierto.Sin ser una obra excesivamente virtuosística para la orquesta, la «Misa de Requiem op. 89» de Dvorak, es una buena pieza de estudio para una orquesta de ópera. Vale bien para probar y…
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