Parece como si se hubieran puesto de acuerdo los dos teatros líricos madrileños para empezar la temporada dentro de unos parámetros similares de irrelevancia y sosería, lejos de cualquier brillo y extraños a cualquier novedad. Reposiciones de producciones vistas que, en el caso de decidir definitivamente volver a programar, a todas luces habría que haberles dado un lugar más discreto dentro de la temporada.El Don Gil de Alcalá con el que ha empezado el Teatro de La Zarzuela es una producción que tiene ya diez años. Lo que se repone es básicamente la dirección escénica que en 1989 ideó Carlos Fernández de Castro para el propio Teatro de La Zarzuela y que entonces llamó mucho la atención. Hoy, que ya estamos más acostumbrados a que el género lírico español se haga en el teatro de la calle Jovellanos con imaginación y limpieza, nos…
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