Más de hora y media de espectáculo, sin intermedio, con una iluminación sofisticada, y unas actuaciones de una precisión cronométrica, acompañadas por música de calidad, en la cual intervinieron los propios hermanos Vivanco, tocando violín y violoncello electrónico, flauta, percusión, batiendo palmas, y sobre todo luciendo una técnica de zapateado como hasta ahora nunca había visto.El programa constó de diez números, y cuando no estaban todos los siete hermanos bailando, aparecieron cinco, dos, seis, cuatro o uno solo de ellos. En un aparte, cuatro de ellos conversaron sobre la danza y mostraron algunos de los saltos usados en el ballet clásico, con una maestría impresionante. No cabe ninguna duda: la versatilidad de este grupo es difícilmente superable. Con razón viajan por todo el mundo, ganan premios y cosechan aplausos.La parte…
Comentarios