La historia de un soldado es una obra excepcional. Es asombroso cómo esta obra estrenada en 1918 sigue estando vigente. Y esto no significa sólo que en ella haya propuestas que, vistas desde hoy, resulten más o menos interesantes sino que aún hoy habla de nosotros, aún hoy mantiene todo su vigor político, lo que hace que sean innecesarios los embalsamamientos históricos. Quizás por ello es una obra que está presente en todo nuestro siglo y de la que se han hecho múltiples versiones. Estas, en su mayoría, han tendido a transformar La historia de un soldado en una obra de gran teatro eliminando todo lo que tiene de subproducto infantil o incluso de cabaret. Es el caso de la versión perversamente abstracta del Ballet Rambert en la que se elimina el texto o de la versión de Kylian que, a pesar de ser una brillante reflexión sobre la relación…
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