Volvió a la ciudad tras muchos años de ausencia el canto del cisne belliniano, I Puritani, una ópera que es todo un reto para cualquier teatro por la extrema dificultad de encontrar un equipo que haga justicia a la partitura, cosa que afortunadamente sucedió en esta versión, difícilmente superable en el plano vocal, y saldada con un enorme éxito de público.Las dificultades del maquiavélico rol de Arturo, pensado para el gran Giovanni Battista Rubini, derivan no solamente en el inclemente registro agudo, si no también en la reiterada presencia del característico canto legato belliniano, y en la disposición de los números del tenor, que tiene que afrontar en el tercer acto un tour de force de 45 minutos de canto continuo de máxima exigencia. Con todos estos escollos pudo el canario Celso Albelo, firmando un Arturo de manual: el cuerpo de…
Comentarios