Este concierto, segundo del Ciclo de Ibermúsica, es repetición del que se ofreció recientemente en Barcelona y del que ya dimos noticias a nuestros lectores. Me limitaré, pues, a una breve recensión de lo escuchado en Madrid.Las verdades por delante: me confieso admirador de Nikolaus Harnoncourt desde que le vi dirigir en un Festival de Viena, allá por el final de la década de los años setenta, los montajes de las tres óperas de Monteverdi, fruto de su colaboración con Jean Pierre Ponnelle en la ópera de Zurich. Luego he conocido todo su Mozart operístico y su sorprendente interpretación del Fidelio de Beethoven en dicha ciudad suiza, y he asistido a varios de sus conciertos sinfónicos con la Orquesta del Concertgebow en su sede de Amsterdam. No siempre, por supuesto, he estado muy de acuerdo con todas y cada una de sus propuestas, mas…
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