Parece que después de la visita reveladora (no sólo por las obras en sí sino también por la actuación de público) del Tanztheatre de Wuppertal, el Teatro Real ha cerrado sus puertas a la danza contemporánea. Los responsables de este gran (por los medios técnicos) teatro decidieron no volver a poner en peligro las complicadas construcciones capilares sostenidas a base de laca que pueblan (y pagan) las localidades más caras. Sin embargo, parece que ha quedado una única rendija abierta. Esta es la Compañía Nacional de Danza. Claro está que para que nadie se escandalice ahora se empeñan en utilizar la palabra ballet para referirse al trabajo de la compañía. No se me ocurre una etiqueta más inexacta para hablar del mismo.Bien es cierto que el Romeo y Julieta estrenado hace poco más de un año en este teatro, tiene un aspecto equívoco para…
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