Es habitual leer a filósofos del arte que todo creador de ambición se convierte, en un momento u otro de su carrera, en teórico de su propia obra, generalmente como vía de prospección en un universo del cual dicha materia cognitiva supone un sustrato nutricio capital para el proceso de reflexión-evolución de sus lenguajes, estéticas y estilo.El intérprete de música culta, co(re)creador del universo previamente articulado por el compositor, tiene entre sus numerosos retos el conocimiento exhaustivo de las obras que aborda, con el objetivo de ofrecer una lectura lo más informada posible de dichas composiciones, tanto en aspectos biográficos y artísticos del propio autor, como en la intersección de éstos con un marco social y cultural en el cual se inserta la pieza musical, a través de un diálogo histórico abierto a múltiples posibilidades…
Comentarios