Sonido amplio, tono sedoso y resonante, y timbres coloridos distinguieron la actuación elocuente como solista del israelí Roman Spitzer en el Concierto para viola y orquesta, opus póstumo del húngaro Béla Bartók (1881-1945), al final de la primera parte de la novena presentación de temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), el viernes 25 último.La función estuvo a cargo del director invitado, el estadounidense Delta David Gier, que dirigió la orquesta el año pasado y en otra ocasión anterior, pero era la primera vez que el violista tocaba con la OSN, aunque en el 2007 Spitzer, quien ejerce de viola principal de la Filarmónica de Israel, se desempeñó como director y solista con la desaparecida Camerata Académica Bach.Bartók. La pieza de Bartók tiene una historia complicada. El compositor murió antes de completarla y los herederos…
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