Parece que era inevitable que esto sucediera. Uno tiene la sensación de que El Gran Game llevaba vaticinándose desde hacía ya demasiado tiempo pero nunca acababa de suceder.Y no tanto porque se trate de la culminación de un supuesto proceso de evolución (que no tendría mucha importancia, culminamos cosas todos los días) sino por lo que tiene de principio. Finalmente lo tenemos aquí, en Madrid, en su versión 16,17 y 18.Como decía, El Gran Game tiene mucho de búsqueda del principio de la danza (donde quiera que estén los límites). Pero aquí, principio no debe entenderse como la esencia que da naturaleza específica a una disciplina, sino más bien tomándolo en un sentido más literal: como el punto de partida, el lugar en el que iniciar el camino. Y aquí está la la gran ironía: todo principio, por muy principio que sea, siempre es algo…
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