En un intervalo de muy pocos días he tenido ocasión de escuchar dos magníficas interpretaciones del Réquiem de Verdi, tan buenas como distintas; difieren en todo o en casi todo, desde los medios a disposición del maestro de turno a la concepción y exposición de las respectivas ideas musicales de cada uno de ellos. Así pues, en principio, ambos conciertos, este que reseño y el recientemente ofrecido por Víctor Pablo Pérez al frente de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, no son comparables; lo que no impide que mi memoria haga por su cuenta, con los recuerdos dejados por ambas audiciones, esas comparaciones subjetivas tan difíciles de racionalizar.Hay, no obstante, posibles parangones objetivos, como es la clara inferioridad del cuarteto solista con que contó Jesús López Cobos respecto del de su colega: voces poco o nada verdianas,…
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