Están donde están porque son políticos. Programan, por supuesto, con dinero público. No obstante defienden que mezclar la música con la política es algo de muy baja estofa. En Valencia proliferan estos entes. Le das una patada a un adoquín y aparece en el hueco una emanación que exclama: “soy un espíritu puro y estoy aquí para mediar entre el Arte y tú”. Ahora bien, como a ti se te ocurra responder con un sorprendido “¿digui?”, el ente adquiere un color azul intenso, además de avemorfa figura, y entre picotazo y picotazo te cercena la expresión o te cancela la emisión o… ¡visca Valencia, viscaaa, viscaaaaaaa…! Que sí, que sí, puro surrealismo.Repasemos si no el último caso. El 9 de octubre se celebra el día de la Comunidad Valenciana. Es sabido que en esa jornada, o en la víspera, el Palau de la Música suele ofrecer un concierto nutrido…
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