Dos obras del más puro repertorio orquestal son buena piedra de toque para calibrar a una orquesta y a su director. La orquesta en este caso es una agrupación de estudiantes, tal vez de los mejores del mundo, como prueba su pertenencia al renombrado Curtis Institute. Como tal orquesta de conservatorio, su calidad varía según las promociones que vayan pasando por ella, aunque siempre se sobreentiende que debe ser alta, pues la componen los mejores alumnos del mejor centro de formación musical de Estados Unidos. Tanto José Cortés como yo hemos dado detalles anteriormente tanto del Instituto Curtis como de su Orquesta Sinfónica, de gira este mes por nuestro país. Me queda añadir que los integrantes se han mostrado algo irregulares en sus prestaciones debido, al parecer, a que su juventud y ganas de conocer mundo les han jugado alguna que…
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