El Teatro Real recibió anoche a la soprano italiana Mirella Freni (Módena, 1935), cantante que si mis notas no fallan, no actuaba en Madrid desde finales de los años sesenta, cuando cantó una memorable Bohème con Luciano Pavarotti. La Freni ha pisado el escenario del Real en el ocaso de su larga y ejemplar carrera, una carrera en la que ha trabajado con los grandes cantantes y directores musicales y de escena de la segunda mitad de este siglo. Sirvan como ejemplo, no sólo sus celebérrimas interpretaciones de Mimí, con Karajan y Pavarotti, sino también su participación, como Desdémona, en el histórico Otello que Carlos Kleiber dirigió en Milán y en el que también estaban Domingo y Zeffirelli; o su interpretación de Amelia en el Simon Boccanegra, dirigida musicalmente por Abbado y en la escena por Giorgio Strehler, en otra mítica…
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