Otro excelente concierto de Bringuier con la Orquesta Sinfónica de Castilla y León. Resulta muy esperanzador que en todas las colaboraciones con su nuevo titular el conjunto exhiba una evidente mejora en el balance sonoro, con unos graves que ahora moldean la interpretaciones -las hacen más rotundas, enjundiosas- y unas maderas que se integran muy naturalmente -hace tiempo tendían a sobresalir demasiado o, en el otro extremo, verse ninguneadas-. Los primeros violines siguen necesitando más cuerpo y matización, pero esperamos que esto se vaya solucionando en la medida de lo posible.La obra de Sibelius recibió una lectura muy saludable de Henning Kraggerud. Asombra lo bien resueltas que tiene el noruego todas las trampas de un concierto para violín tan difícil como éste, en cierto modo híbrido entre los caminos establecidos y la patente…
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