Qué duda cabe que la crisis alcanza en primer lugar a la cultura. Resulta inevitable que las donaciones a fundaciones y proyectos hayan sido los primeros en caer. Que se lo digan a muchas instituciones financieras de nuestro país, que han tenido que recortar drásticamente su contribución a obras sociales, así como su participación en manifestaciones culturales de todo tipo.Sin embargo, muchos pensarán que la crisis en el ámbito de la discografía clásica viene de más atrás. Y están en lo cierto: la cortedad de miras de las discográficas, empeñadas por una parte en tener todas el repertorio básico y más (no se puede tomar en serio una compañía que no cuenta, al menos, con una Traviata, Carmen, Barbero de Sevilla, Don Giovanni… ha debido pensar más de un directivo); la propuesta descontrolada de títulos que conocen decenas de versiones,…
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