La Orquesta de Córdoba es una formación sinfónica de tamaño medio (unos 60 atriles), cuya calidad no pasaría de ser correcta en condiciones “normales”. Pero, tras su etapa inicial (1992-2001), dirigida por su fundador, Leo Brouwer, proseguida por el período 2001-2004, en que no llegaron a “conectar” la sucesora de Brouwer, Gloria Isabel Ramos, y la orquesta, en 2005 le llegó un tesoro impagable: la batuta de Manuel Hernández-Silva (Caracas, 1962), bajo cuya conducción ha alcanzado las más altas cotas. El director se formó durante 21 años en Viena, y ahora es una figura internacional, invitado por numerosas grandes orquestas de Europa y las Américas, sin abandonar a su orquesta cordobesa. Como tantas veces, poco se sabe por aquí de la excepcional calidad de este maestro (menos en Córdoba, claro): eso “explica” (aparte de la tan repetida…
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