En un año lleno de conmemoraciones (centenarios de Mendelssohn, Albéniz y un casi olvidado Francisco Tárrega, cincuentenario de Villa-Lobos), no debía olvidarse el centenario de la muerte de Chapí. La Sinfónica de Galicia no lo hizo y para el segundo concierto de abono de la temporada programó su poema sinfónico Los gnomos de la Alhambra. La obra se sitúa en aquella corriente “alhambrista”, tan en boga en su época, es pretendidamente evocadora de los supuestos misterios del monumento granadino y está dividida en cuatro movimientos. El primero, ‘La ronda de los Gnomos’, se basa en un único motivo melódico de siete notas, sin apenas modificaciones ni verdadero desarrollo, que hace un monótono viaje, prácticamente circular -bueno, quizás por aquello de que es una ronda-, y algo fantasmagórico, eso sí, por metales, maderas y cuerda alta…
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