Varias circunstancias se conjugaron, el domingo 22 último, para hacer del recital del Cuarteto de Cuerdas Alma, con la participación del pianista japonés Yoshiiko Sumi, una de las presentaciones más deleitables y consumadas que le he escuchado a cualquier conjunto de cámara costarricense.Primero, debido al repertorio seleccionado, compuesto por dos excelsas obras maestras de la música de cámara de la segunda mitad del siglo XIX: el Quinteto en fa menor para piano y cuerdas, opus 34, del alemán Johannes Brahms (1833-1897), y la Sonata para violín y piano, del franco-belga César Franck (1822-1890).Asimismo, por la entrega, sensibilidad y pericia de los músicos, quienes forjaron interpretaciones emocionantes y cumplidas de obras que cuentan entre las más exigentes del posromanticismo.Además, porque el público no se acomodó en la sala…
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