Con el tercer título de la temporada, Don Giovanni, la Ópera de Oviedo alcanzó finalmente el éxito que tanta falta le venía haciendo en esta edición. Sin duda hay que valorar esta versión muy positivamente, pues es difícil ver esta ópera con un buen nivel medio en todos los aspectos, como sucedió aquí, y, aún con altibajos en algunos aspectos, fue en cualquier caso la suma de todos los elementos la que propició esta disfrutable noche de ópera.La nueva coproducción entre la Ópera de Oviedo y el Theater Magdeburg, que firma Alfred Kirchner -con la ayuda de Ulrich Schulz en la escenografía-, es un acierto pleno por su perfecta conjunción de sencillez, ideas inteligentes y eficacia. Apenas bastan unas estructuras paralelepípedas móviles para crear toda la escenografía sobre un fondo adecuadamente iluminado -también por el propio Kirchner-…
Comentarios